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El gluten: un futuro marcado por la incorporación del etanol en combustibles
CUESTIONES

II SEMINARIO DE ANÁLISIS DE MERCADOS DE MATERIAS PRIMAS PARA LA ALIMENTACIÓN ANIMAL

ANÁLISIS DE MERCADO DE PRODUCTOS SUSTITUTIVOS (NGFI)

Sr. Juan Ramón Idiazábal
CERALTO

En esta ponencia se analiza la situación actual y las tendencias futuras del mercado de subproductos sustitutivos en España. Concretamente, se estudia con más profundidad el caso de la tapioca y del gluten, debido a su papel protagonista en la formulación. En el caso de la tapioca, explicaremos como su evolución está muy ligada a la emergencia de clientes potenciales del mercado tailandés como son China e India. Y en el caso del gluten, vamos a ver que su disponibilidad depende fuertemente de la incorporación de los bioalcoholes a los combustibles y que ésta, a su vez, está en manos de la política fiscal de las administraciones europeas.

Antes de empezar a analizar detalladamente el mercado de los subproductos, veamos cuál es su importancia en el marco español. En cifras aproximadas, de los 23 Mtons (millones de toneladas) que nuestro país produce habitualmente, el 65-70% corresponde a cereales, el 15% corresponde a harina de soja y entre el 15-20% corresponde a los llamados subproductos o NGFI (Non Grain Feed Ingredients), que suman alrededor de 3-4 Mtons anuales. Cabe destacar que la mitad de estas 3-4 Mtons son de tapioca y gluten; y por lo tanto, la presente ponencia va a centrar su atención en estos dos subproductos.

Entendemos como subproductos cualquier tipo de incorporación a la fórmula, que no pertenezcan al grupo de los cereales o al complejo de la soja. Entre ellos encontramos la mandioca, la tapioca, el corn gluten, el destilado, las pulpas, las cascarillas, los gérmenes, los guisantes, los lupinos, ...etc. Pero los subproductos más importantes en la nutrición española son, como ya hemos visto, la tapioca y el gluten, cuyo consumo corresponde al 8% (unas 2 Mtons) del total de la formulación producida en España (aproximadamente 23 Mtons). El resto de los subproductos, en cambio, se caracterizan por un interés meramente puntual y una escaso peso en la formulación.

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La tapioca: un futuro dependiente del mercado asiático
Desde los inicios de la Unión Europea (UE), la tapioca ha sido uno de los productos estrella en el desarrollo de la nutrición y la fabricación de piensos compuestos en Europa, abaratando sustancialmente el costo y compitiendo con la cebada a través de la conocida fórmula soja-tapioca-cebada. En España, la tapioca ha tenido igualmente una importancia capital y ha destacado por una incorporación espectacularmente rápida. Cuando España ingresó en la UE, los recursos tecnológicos y la capacidad de manejo y aprovechamiento permitieron que en tan sólo 2-3 años se lograra un régimen estacionario de consumo de tapioca de 800-1100 mtons (millares de toneladas), el 90% de las cuales procedían de Tailandia.


En los últimos años estas cifras se han mantenido prácticamente inalteradas, si bien es cierto que en el último semestre del 2002 las fuerzas del mercado han derivado en una importante reducción del consumo de tapioca cercana al 50%. De todos modos, es muy probable que este descenso se deba simplemente a la coyuntura actual y por lo tanto no merezca valoraciones alarmistas.

El futuro del mercado de la tapioca en la UE depende fundamentalmente de dos factores: (1) la política agraria comunitaria y (2) la emergencia de China e India. En cuanto a la política agraria de la UE, existe una tendencia por parte de las administraciones a favorecer la incorporación del cereal, cuyo resultado son unos precios claramente desventajosos para la competitividad de la tapioca. En cuanto a China e India, su situación geográfica próxima a Tailandia y su actual estructura agrícola deficiente les convierten en unos extraordinarios clientes potenciales de una fabricación de pienso de alta tecnología. De los dos factores que acabamos de mencionar, el segundo es claramente el más decisivo de los dos; es decir, que el principal competidor de la tapioca en Europa no son los bajos precios de otros productos sino la presencia de países como China e India, dispuestos a pagar buenos precios a Tailandia.

En este nuevo escenario, la tapioca seguirá siendo importante en el mercado europeo aunque su presencia pierda protagonismo. En cuanto a cifras, las previsiones indican que su consumo va a disminuir considerablemente situándose alrededor de las 500 mtons anuales.

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El gluten: un futuro marcado por la incorporación del etanol en combustibles
El gluten ha tenido y sigue teniendo una base estacionaria en España desde el acceso de este país a la UE. Exactamente igual que en el caso de la tapioca, su utilización fue rápida y el mercado recibió el corn gluten como nuevo producto de una manera tremendamente rápida. En tan sólo 2 ó 3 años, España ya estaba importando y utilizando corn gluten a un nivel de 650-700 mtons anuales y de una manera estacionaria, lo cual nos indica que es un producto relativamente estable y poco sensible al precio. La pregunta que nos hacemos actualmente es la siguiente: ¿Hay posibilidades de consumir más? Posiblemente sí, siempre y cuando exista disponibilidad suficiente.

Para analizar el problema de la disponibilidad, debemos recordar que el gluten aporta el 22 de profat y fundamentalmente se produce en Estados Unidos. En cifras aproximadas, de las 9 Mtons de gluten que EEUU produce, la mitad se usan para el consumo interno y la otra mitad se exportan, y de las 5 Mtons exportadas, 4,5 Mtons se dirigen a Europa y las 500 mtons restantes se dirigen a países limítrofes como Méjico, Canadá u otras zonas de la América Central.

En estas circunstancias, ¿sería factible que Europa usara más de 5 Mtons de gluten? Muy probablemente la respuesta sea afirmativa, pero el problema radica en que EEUU no está interesado en vender más porque necesita balancear su autoconsumo con las exportaciones. Por lo tanto, si queremos aumentar el consumo de gluten en Europa debemos buscar alguna vía alternativa de suministro ¿Cuál? Pues precisamente el etanol que se produce con fines combustibles. Recordemos que el gluten es un residuo pelletizado que proviene de la industria húmeda del almidón o del etanol por destilación y craqueo de un maíz fermentado, por lo tanto, cuantas más plantas de producción de etanol para combustibles se pongan en funcionamiento, más aumentará la disponibilidad de gluten.

En la actualidad, la incorporación del etanol a las gasolinas está alrededor del 15% en EEUU, alrededor del 20% en Brasil y por debajo del 1% en Europa. Pese a este bajo porcentaje, Europa está dando sus primeros pasos hacia un mayor desarrollo en el campo de los biocombustibles. Por lo tanto, si suponemos que en un futuro Europa puede alcanzar el 20% de la incorporación de etanol a la gasolina, el número de plantas productoras de bioetanol en España (que actualmente son 2, con una producción anual de 0,3 Mtons de corn gluten) puede ascender a 20 y lo mismo ocurrirá en países como Francia, Portugal e Italia. De modo que en un futuro, puede ser que Europa esté produciendo alrededor de 12-15 Mtons anuales de corn gluten y derivados.

Entonces, si la disponibilidad se puede aumentar, ¿cuál es el problema? ¿qué impide que el uso de los biocombustibles sea una realidad extendida y que la producción anual de gluten en Europa aumente? Los fabricantes de vehículos ya han reconocido que la incorporación del etanol en las gasolinas es factible y por lo tanto no existe ningún impedimento técnico ¿Dónde está pues la barrera?¿Quién tiene la llave del problema? La respuesta la encontramos en los propios estados y administraciones. No debemos olvidar que por cada litro de gasolina que el consumidor europeo utiliza en sus vehículos, _ euro son impuestos. Es decir, que cada litro de gasolina sustituido por etanol representa una pérdida de ingreso fiscal de _ euro para las arcas europeas. Por lo tanto, mientras los estados no sean capaces de sustituir ese _ euro por litro de gasolina por otra fuente de ingresos, estos programas van a permanecer “congelados”, puesto que el mantenimiento de la Europa del bienestar sólo es posible mediante ingentes cantidades de ingresos fiscales.

Pero las consecuencias futuras que el uso masivo de biocombustibles va a tener para nuestro sector no van a ser únicamente provechosas debido al consiguiente aumento de la demanda de cereales. Las 20 hipotéticas fábricas españolas productoras de etanol necesitarían aproximadamente 6-7 Mtons de cereal, y las 60-70 fábricas europeas demandarían alrededor de 20 Mtons. Por lo tanto, ganaríamos en precio de gluten pero perderíamos en precio de cereales.

Y aun que el futuro de los subproductos sea un tema de debate sin salida clara, dejemos, no obstante, esta reflexión como una idea que sirva para hacernos pensar sobre la dirección que tomará nuestro sector.

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CUESTIONES

Una vez finalizada la exposición del Sr. Idiazábal, se dio paso a la intervención de los asistentes al seminario, los cuales se interesaron por el uso de otros biocombustibles alternativos y por el futuro del mercado de otros subproductos que no habían sido mencionados durante la ponencia.

* La primera intervención fue protagonizada por el Sr. Cabello (MOYRESA), quién remarcó que, además de los bioalcoholes derivados del maíz y la cebada, existen otras fuentes alternativas de biocombustibles como pueden ser los derivados del aceite de colza (usados en Alemania y Francia), las biomasas e incluso los derivados del aceite de soja (que hoy en día todavía no son utilizables debido a los índices de iodo).

Como respuesta, el Sr. Idiazábal matizó que el etanol se usa en las gasolinas pero que los derivados de la colza funcionan como biodiéseles y añadió que debemos afrontar todos estos cambios no como peligros sino como oportunidades de negocio y desarrollo de un nuevo consumo.

* En la segunda intervención, el Sr. J. León (CIA. GRAL. COMPRAS AGROP.) se interesó por la opinión del ponente a cerca de la futura evolución de otras tres materias primas de gran importancia para los fabricantes de piensos: los derivados de la industria del trigo, las melazas (que se importan en un 50% y se producen localmente a partir del azúcar en el otro 50%) y la alfalfa (cuya deshidratación y subvención están sujetas a decisiones más bien políticas).

En cuanto al mercado del salvado de trigo, el Sr. Idiazábal respondió que la evolución de este subproducto mantiene una relación directa con la utilización de las harinas. Debido a que los países que en un pasado importaban nuestra harina actualmente compran el trigo y lo molturan en destino, la posibilidad de exportación es nula y por lo tanto el mercado de las harinas en España (que produce aproximadamente 3,5 Mtons anuales) es bastante cerrado. Como consecuencia, al salvado le espera un futuro muy estable y con poca proyección ya que la posibilidad de un aumento en la producción de harinas es prácticamente nula. En el caso de las melazas, su impulso podría verse frenado probablemente por problemas de tipo logístico debido a su sistema de almacenamiento en los puertos españoles (que no es vertical sino que se realiza en tanques). Y en cuanto a la alfalfa, que también es de producción y consumo doméstico, su futuro depende fuertemente de la política agrícola comunitaria.

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