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La cuota maíz/sorgo en españa

La campaña 2001-2002
La campaña 2002-2003
CUESTIONES

I SEMINARIO DE ANÁLISIS DE MERCADOS DE MATERIAS PRIMAS PARA LA ALIMENTACIÓN ANIMAL


ABASTECIMIENTO DE CEREALES DESDE PAÍSES NO COMUNITARIOS

Sr. Santiago Bernal Montesinos
Director General, NIDERA AGROCOMERCIAL S.A.

¿Los países mediterráneos de la UE van a ser políticamente forzados a importar o a consumir los productos de los países comunitarios excedentarios? ¿Las reglas del mercado y el sistema actual de Levys van a seguir funcionando de tal manera que en el sur de Europa se importen cereales de terceros países mientras que en el norte se requieran restituciones a la exportación? Con estas grandes cuestiones sobre el futuro de la Unión Europea finalizaba el debate generado a raíz de la ponencia anterior y empieza este seminario sobre el abastecimiento de cereales desde países no comunitarios, en el que vamos a ver como el mercado de cereales de la UE está fuertemente regulado por acuerdos políticos entre los cuales destacan los Levys y los precios de intervención.


EL MARCO LEGAL

El marco legal en el cual se desarrolla el mercado de cereales en la UE se caracteriza por un complejo mecanismo de regulación en el que intervienen distintos elementos. La pieza clave entorno a la cual gira esta regulación es el precio de intervención. El precio de intervención se pacta políticamente y fija el precio mínimo de compra de un determinado tipo (y calidad) de cereal en el mercado interior europeo, es decir, establece un precio por debajo del cual no debe haber oferta de cereal en la UE. A partir del precio de intervención se calcula automáticamente el precio de entrada (precio de entrada = precio de intervención + 55%), que es el precio por debajo del cual no se debe importar cereal en la UE. Como resultado de ambos precios (el de intervención y el de entrada) aparece el impuesto llamado Levy, que refleja la diferencia entre el mercado internacional y el mercado europeo y se aplica como instrumento favorecedor o limitante, según convenga, de la entrada de cereales en la UE. Y como consecuencia de estos precios pactados aparece la restitución, que es la subvención que permite que un cereal excedentario sea competitivo para la exportación. Cabe resaltar que las restituciones del año pasado no fueron importantes debido a los escasos excedentes, pero las restituciones de este año ya empiezan a ser destacables, siendo las primeras para cebada y trigo.

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LA CUOTA MAÍZ/SORGO EN ESPAÑA
En cuanto al abastecimiento de cereales desde países no comunitarios, no podemos olvidar el papel de la cuota maíz/sorgo. Cuando en 1986 España se incorporó a la UE, los Estados Unidos negociaron un acuerdo mediante el cual pretendían conservar un cliente importante y en el que España se comprometía a importar anualmente 2,5 millones de toneladas de maíz y sorgo conjuntamente. Pero la UE consiguió hábilmente matizar el pacto con la Organización Mundial del Comercio de modo que el maíz y el sorgo importados pudieran ser originarios de cualquier otro tercer país. Así que, en la actualidad, la cuota de maíz/sorgo se mantiene en cuanto a la cantidad pero no en cuanto al origen, ya que de los 2,5 millones de toneladas importadas solamente una pequeña proporción proviene de EEUU.

La cantidad concreta que debe entrar de cada cereal varia cada año y se determina de la siguiente manera: a la cifra total de 2,5 millones de toneladas se le deducen las importaciones estimadas de DDG, gluten y cítricos, y del resultado de este cálculo (que se aproxima a unos 1,5 millones de toneladas “pendientes de importar”) el 87% deben ser de maíz y el 13% restante de sorgo.

¿Cómo se resuelve la situación del maíz, en la que por un lado existe una obligatoriedad de importación y por otro lado un sistema de precios mínimos de entrada? La estrategia que adopta la UE en estos casos es la de conceder un subsidio al Levy en forma de abatimiento, que permite que estas importaciones obligatorias se acaben realizando a precios competitivos. El mecanismo por el cual se otorgan estos descuentos se desarrolla mediante tenders en los cuales cada compañía solicita un determinado nivel de abatimiento.

La normativa que afecta a la importación del maíz americano es cada vez más complicada. Los plazos de ejecución se han reducido a 50 días (en la anterior normativa eran de 4 ò 5 meses) y para cada mercancía adjudicada se deben presentar garantías, certificados de origen y certificados de consumo. Asimismo, a las dificultades anteriormente mencionadas se les añaden los problemas derivados del conflicto de intereses entorno a los GMO. En los Estados Unidos el 60% del maíz que se produce está modificado genéticamente y sus variedades son muy numerosas. En Europa, en cambio, únicamente existen tres variedades de maíz transgénico aprobadas y la UE no está en absoluto dispuesta a aceptar nuevas variedades por el momento. Por lo tanto, como resultado de las enormes presiones ejercidas en muchos países en contra de las importaciones de GMO y de una mala estrategia de comunicación por parte de los EEUU, la importación de maíz americano es totalmente inviable en la actualidad. En estas circunstancias ¿de dónde se puede importar el maíz? Los posibles orígenes para el maíz quedan reducidos a países como Argentina (que no ha progresado tanto en la introducción de nuevas variedades transgénicas), Hungría y Brasil (donde siguen cultivando el maíz a partir de semillas no modificadas genéticamente) entre otros.

En el caso del sorgo, las dificultades para importar la cuota del 13% encuentran su raíz en un claro aumento de los precios, derivado de la disminución que ha sufrido la producción de este cereal durante los últimos años. El sorgo era un producto con precios muy razonables debido a la poca demanda existente a nivel mundial, pero su cultivo en EEUU ha ido disminuyendo progresivamente y al mismo tiempo ha encontrado unas demandas muy específicas en Méjico y otros países donde el sorgo tiene usos distintos a la fabricación de piensos. Dado que esta cuota es irrecuperable, cada año se dejan de importar toneladas de lo que antes era una clara fuente de suministro y ello es un grave problema. Una buena solución para la importación del sorgo en España sería negociar en la UE la posibilidad de que estas pérdidas se pudieran compensar mediante un aumento en la cuota de maíz.

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LA CAMPAÑA 2001-2002
Dejemos la cuota de sorgo pero sigamos con las importaciones desde terceros países, que el año pasado adquirieron relevancia por primera vez en mucho tiempo debido a las malas cosechas que se recogieron en la UE. Las deficiencias en cuanto al trigo usado en la fabricación de piensos (que habitualmente procede de la abundante producción inglesa) se solventaron mediante la importación de los excedentes ucranianos, de calidad excepcional. En el caso de la cebada, la campaña empezó con ciertas partidas competitivas alemanas, suecas y finlandesas pero cerró igualmente con la entrada de cebada ucraniana. Y en cuanto a la procedencia del centeno, el déficit comunitario también se compensó con la producción de Ucrania, el origen protagonista de las importaciones desde terceros países en la campaña 2001-2002.

El elemento clave en la regulación de este flujo de importaciones fue el Levy y, sobretodo, su sistema de cálculo. El procedimiento para la estimación del Levy del trigo no sufrió cambios relevantes debido a que es un mercado con referencias claras. Pero en el caso de la cebada y del centeno, que tienen un mercado más escaso y por lo tanto más difícil de evaluar, este procedimiento se modificó sin previo aviso hace tan sólo pocos meses. De modo precipitado, el origen en cálculo del Levy cambió la costa del Pacífico por el norte de EEUU y, como consecuencia, los precios aumentaron repentinamente.

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LA CAMPAÑA 2002-2003

Para la campaña 2002-2003 se esperan grandes cambios respecto al año anterior. Las previsiones para la UE apuntan hacia una cosecha récord de cereales en la UE, pero en el caso concreto de España tales estimaciones pueden quedarse en simples promesas. Probablemente el balance final acabará siendo muy poco superior al de la campaña 2001-2002 de modo que, una vez más, nuestra producción deficitaria deberá ser cubierta mediante importaciones. Las necesidades más relevantes se van a producir en el mercado del trigo ya que en el caso de la cebada la oferta nacional será suficiente (a pesar de que los 9 millones de toneladas que se han previsto se reduzcan, probablemente, a 8 millones de toneladas debido al daño que han causado las elevadas temperaturas de abril y mayo). ¿Cuál va a ser entonces el origen del trigo importado en España? La respuesta depende en gran medida de la política reguladora del mercado europeo. Si lo importamos desde otros países comunitarios como Francia o Inglaterra, los países como Ucrania van a tener problemas para vender su trigo, pues el trigo usado en la fabricación de piensos tiene un mercado mucho más reducido que el trigo de calidad usado en la fabricación de pan. Pero Francia, por su parte, está ejerciendo presión con el objetivo de definir un sistema de Levys que limite las cuotas de importaciones desde terceros países a partir de enero del 2003. Así pues, la procedencia de las importaciones de trigo para la campaña 2002-2003 está todavía pendiente de próximos pactos políticos.

Respecto al flujo de los excedentes de cereales de los futuros miembros comunitarios, la Unión Europea ha empezado a habilitar medidas que serán articuladas mediante los acuerdos doble cero. Concretamente, la UE esta dispuesta a aceptar que aproximadamente el 2% de su consumo de cereales (que asciende a 2 millones de toneladas) entre sin Levy durante la campaña 2002-2003, en la cual cada país va a negociar cuotas concretas para cada producto y entrada en el tiempo. El primer ejemplo de este tipo de medida lo ha protagonizado Hungría, desde la cual se podrán importar 500.000 toneladas de maíz a partir del 1 de julio. Sin embargo, este acuerdo aún no se ha publicado oficialmente ni se ha iniciado ninguna acción para llevarlo a la práctica debido a las presiones existentes para que se retrase hasta octubre. Inicialmente, estas nuevas partidas de cereales van a tener un mayor impacto en el mercado de los países del norte de Europa, que se encuentran geográficamente más próximos a los países futuros miembros del a UE, pero el efecto no tardará en llegar también a los países mediterráneos.

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CUESTIONES
Una vez finalizada la exposición del Sr. Bernal Montesinos se dio paso a la intervención de los asistentes al seminario, la cual generó un interesante debate sobre la situación del mercado de los GMO, tema de vital relevancia para la industria de la fabricación de piensos.

- En cuanto al los conflictos de intereses que están dificultando la comercialización de las variedades de cereales transgénicos y por alusión a la política americana, el Sr. Diego Pazos Moran, especialista agrario en la embajada americana y director del seminario, puntualizó que las barreras no comerciales se han justificado con razonamientos o dilaciones en la aprobación de nuevas variedades y que en tales circunstancias el gobierno de los EEUU no se ha encontrado en condiciones de realizar una mayor intervención en los acontecimientos. A este comentario el Sr. Bernal Montesinos aclaró que las críticas realizadas en el curso de su ponencia no se referían a la postura americana oficial sino más bien a la desafortunada estrategia de comunicación desarrollada por la industria farmacéutica mundial, la cual no ha sabido presentar con éxito el producto de los GMO (posiblemente por un afán excesivo de preponderancia). Como consecuencia, no sólo se ha perdido la "batalla" en los países comunitarios sino que Europa a contagiado su postura a otros países.

En referencia al mismo tema y como contrapunto a la reflexión del Sr. Bernal Montesinos, David Carpintero (MONSANTO AGRICULTURA) expuso su valoración positiva de la situación del mercado de los GMO. Por un lado, las apuestas por la biotecnología son cada vez más evidentes en Europa, y muestra de ello son las recientes declaraciones del director general de Nestlé, en las que comunica que la estrategia de la compañía deberá apostar por la biotecnología. Por otro lado, la percepción del consumidor está cambiando hacia una visión más positiva de los GMO a medida que los beneficios se hacen manifiestos, tal y como muestran los resultados presentados por la ministra alemana verde ecologista Renate Kunast, que concluyen que los consumidores alemanes presentan una mayor aceptación de la biotecnología que hace dos años. Por lo tanto, en Europa la "batalla" de los GMO no está perdida sino ganada, aunque estemos todavía muy en el comienzo del camino que nos llevará a una comercialización de GMO sin obstáculos. Finalmente, como respuesta a esta intervención y cierre del debate entorno al comercio de los transgénicos, el Sr. Bernal Montesinos señaló que las medidas como el etiquetado obligatorio van a tener un impacto más bien negativo en las amas de casa y que la situación no presenta síntomas de mejora sino más bien de estancamiento o incluso retroceso.

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